Rubéola:
es una infección vírica aguda y contagiosa. Si bien por lo general
la enfermedad es leve en los niños, tiene consecuencias graves en
las embarazadas, porque puede causar muerte fetal o defectos
congénitos en la forma del síndrome de rubéola congénita.
El
virus de la Rubéola se transmite por gotículas en el aire, cuando
las personas infectadas estornudan o tosen. Los humanos son el único
huésped conocido.
Prevención:
En
1990 se introdujo la vacuna contra la Rubéola en el esquema de
vacunación obligatorio chileno. Esta vacuna, llamada Tresvírica
(contra Rubéola, Sarampión y Parotiditis), se aplica al año de
edad y se refuerza durante el 1er. año de Educación Básica. Además
en el 2005 se realizó una campaña en los niños menores de 5 años
donde se aplicó la vacuna Sarampión – Rubéola.
Para
prevenir el Síndrome de Rubéola Congénita, Chile llevó a cabo en
1999 una campaña de vacunación en mujeres entre 10 y 29 años,
alcanzando coberturas sobre el 95% de la población objetivo. A
contar de esa fecha, solo se ha confirmado un caso de rubéola en
mujeres el año 2005, reflejando el éxito de la estrategia realizada
y se asegura la protección de la mayoría de las mujeres.
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